Lorem ipsum dolor

Renovamos nuestra imagen corporativa

Salfa renueva su imagen, adaptándose a los nuevos tiempos 

Esta renovación es un reflejo de cómo la compañía se adapta en el tiempo y a lo largo de su historia buscando transmitir su esencia: ser especialistas en soluciones integrales que transmiten confianza, cercanía y respaldo a sus clientes.

La historia de Salfa comienza en los años 20, con tres compañeros de colegio que deciden emprender juntos, Roberto Salinas, Raúl Fabres y Alberto Fabres.

En sus inicios fue una empresa constructora que participó de emblemáticos proyectos de la ciudad de Santiago, como el Templo Votivo de Maipú, el Estadio Nacional y la Clínica Santa María, entre otros. Hacia 1938 se amplían a las importaciones, trayendo a Chile la destacada marca de camiones Mack, con quienes han mantenido la representación de manera ininterrumpida hasta la actualidad.

Desde los inicios, tanto Roberto como Raúl entendieron que lo que marcaría la diferencia y sería la clave de su éxito estaría en el servicio y el compromiso con los clientes, estableciendo con ellos relaciones de largo aliento basadas en la confianza. Esto dio lugar a una búsqueda incansable por desarrollar todos los servicios asociados a los productos de las marcas que representan, de modo de ofrecer al cliente una solución integral.

 

 

Más que un cambio, una consolidación

“La palabra confianza está en nuestro ADN. Nuestro propósito es entregar la confianza que nuestros clientes requieren para progresar. No vendemos marcas o productos, entregamos soluciones y esto incluye asesoría y acompañamiento”, sostiene Pedro Pablo González Del Riego, gerente de marketing en Salfa y añade que “la imagen de nuestra marca tiene que ser uno de los factores que nos ayude a transmitir la confianza y la cercanía, tiene que ser coherente con lo que entregamos, con lo que hacemos y con cómo estamos funcionando por dentro.”

Si bien Salfa es una compañía fiel a una identidad que ha ido construyendo a lo largo de los años, también tiene un carácter adaptativo, que le ha permitido sobresalir en un mercado exigente y cambiante. “Nos cuestionamos si nuestra imagen de marca estaba vigente frente a todos los cambios que hemos vivido tanto a nivel interno, como externo. En estos últimos 15 años hemos incorporado un alto nivel de tecnología y modernidad en todo lo que hacemos, de la mano de eficientes metodologías y procesos de vanguardia, entonces nuestra imagen debía ser coherente con ello”, comenta Pedro Pablo.

Es así como tras meses de intenso trabajo y testeos surge la nueva imagen de Salfa en la que ningún elemento está presente por azar, sino que responden a cuatro pilares que para la compañía son su columna vertebral: modernidad, calidad, confianza y cercanía. “El más importante es la confianza, porque de cierta forma engloba a los otros 3 pilares de modernidad, cercanía y calidad, y eso se tenía que hacer sentir en nuestra identidad visual. Por eso es que también llegamos al mensaje central de este cambio que se plasma a través de un tagline que hace mención a entregar soluciones de confianza explica Pedro Pablo y añade que “esto además se refuerza en la mantención de elementos como la figura del mundo, junto con el color azul, que existen desde nuestro origen y son ampliamente reconocidos y familiares para nuestros clientes”

 

 

 

El respaldo de colaboradores participativos y comprometidos

 
Esta modernización de la imagen es la consecuencia lógica de una cultura organizacional precedente, con directrices y principios muy claros que la orientan a la flexibilidad para adaptarse a los cambios del mercado, de los consumidores y de la sociedad en su conjunto, en donde la participación y compromiso de los colaboradores, tanto con Salfa, como con los clientes, ha sido un pilar importante en este proceso.

Como detalla Natalia Toledo Cabezas, gerente de recursos humano de Salfa, estos principios constituyen el sello de la compañía y tienen que ver con que los triunfos y las derrotas son de todos.  El gusto por trabajar en un ambiente amigable, la confianza, la transparencia, el hacer que las cosas pasen, el pensar fuera de la caja, el desarrollo profesional de los equipos y el no transar estos lineamientos, aunque cueste, hacen de Salfa una compañía única para trabajar y para dejar una huella en sus clientes.

 “Los últimos 15 años hemos crecido muchísimo y nos hemos propuesto no perder los valores que siempre han caracterizado a nuestra empresa, tanto a nivel de nuestra cultura interna, como en la relación con nuestros clientes y proveedores. Internamente, es un desafío considerar a cada persona como única cuando somos más de 1700 colaboradores, y es ese mismo espíritu el que nos guía en la forma de hacer las cosas y nos impulsa a percibir a cada uno de nuestros clientes como únicos también”, puntualiza Natalia.

Y precisamente “pensar fuera de la caja” ha transformado a Salfa en un organismo flexible capaz de afrontar exitosamente la rapidez con la que hoy van cambiando los mercados. En ese sentido, Natalia explica que Salfa era “una empresa clásica, en un rubro clásico asociado al transporte y a la maquinaria, que identificó rápidamente el giro de innovación tecnológica que estaban tomando las marcas que representamos y logramos nosotros también dar ese giro. Esto porque en nuestro equipo contamos con personas comprometidas, gracias a las cuales puedes ajustar los engranajes a la velocidad que necesitas, para estar siempre a la vanguardia”.

“Por eso en Salfa empoderamos a nuestros colaboradores para que ellos vivan día a día nuestra cultura, nuestro sello. Siempre tuvimos una mirada de cuidado hacia las personas, pero hoy estamos poniendo mucho énfasis en su desarrollo, porque como compañía nos hacemos cargo de ser flexibles, de adaptarnos a los cambios, siempre acompañando a nuestros colaboradores en estos procesos y el resultado se refleja en el compromiso de ellos con la empresa y con los clientes”, comenta la gerente de recursos humanos.

 

El futuro hecho presente

 

Hoy Salfa es una compañía que trabaja, cada día, para que sus clientes puedan tener la tranquilidad y confianza que necesitan, entregándoles marcas de calidad y soluciones integrales en cualquier lugar del país, gracias a una larga trayectoria, amplia cobertura, especialización en cada uno de los mercados en que opera y un gran equipo humano.

Esto es el resultado de un trabajo de desarrollo de capacidad adaptativa que, en palabras de Natalia Toledo Cabezas, gerente de recursos humanos “significa que constantemente tenemos que estar revisando cómo se está comportando el mercado, los consumidores, los ajustes culturales que tengo que hacer para seguir existiendo y en ese sentido, el nuevo logo viene a decir que seguimos siendo una empresa cercana, que respeta sus valores, pero más moderna y orientada a la innovación, con la participación y colaboración de todos”.

“Yo creo que Salfa va en la senda correcta, es bueno estar en una empresa que se moderniza, que se cuestiona” enfatiza Pedro Pablo González Del Riego, gerente de marketing, “por la innovación, la digitalización cultural y el uso de nuevas tecnologías que hemos incorporado, sumado a la renovación de nuestra imagen corporativa, esperamos que sea percibido de forma muy positiva por nuestros clientes, ya que finalmente es la coherencia de todos los elementos en su conjunto”.